Ventajas de la Organización Patrimonial

La Importancia de la Organización Patrimonial

 Para un creador de riquezas, una de las principales preocupaciones es cómo preservar el bienestar familiar y el valor del patrimonio para las futuras generaciones.

La gestión del patrimonio de una familia puede llegar a ser muy compleja, ya que tienen empresas, propiedades, terrenos, acciones en distintas entidades, cuentas bancarias, entre otros. Esto dificulta preparar la transmisión de activos y valores. Generalmente, uno o dos miembros tienen la dura responsabilidad de gestionar las necesidades familiares, lo cual es una tarea retadora porque deben administrar los activos, mantener el esquema, preservar la armonía de la familia y garantizar la conservación de los intereses del grupo; al mismo tiempo que hacen frente a sus obligaciones profesionales y personales.

Esta intranquilidad no es nueva. Desde el siglo XVII, las familias de gran patrimonio empezaron a preocuparse por la organización de sus activos nombrando a personas encargadas, y no fue hasta principios del siglo XIX que empezaron a aparecer las primeras estructuras legales. El concepto y la comprensión de la necesidad de un ente que maneje los bienes patrimoniales tuvo lugar en 1838, cuando la familia de J.P. Morgan fundó la Casa Morgan; y luego, en 1882, cuando la familia Rockefeller fundó su oficina, que sigue hoy en día existente.

Una de las primeras preocupaciones de estas familias era la transmisión de los activos a las futuras generaciones. Es relevante este aspecto de las herencias, ya que las cifras indican que el patrimonio se disuelve a lo largo del tiempo debido a las diferentes conductas, actitudes y prácticas de los miembros de cada generación. En efecto, en casi el 60% de los casos, el dinero de una familia se agota con los hijos de la persona que ha creado la riqueza; y en el 90% de los casos, el dinero de la familia ha desaparecido por completo al final de la tercera generación.

Cabe destacar el ejemplo de la familia Vanderbilt. Cornelius Vanderbilt  (1794 – 1877), patriarca de la familia Vanderbilt, ​ era un empresario estadounidense que amasó su fortuna gracias a la industria del transporte, mediante barcos y ferrocarriles. En los años 1850, Vanderbilt era el segundo estadounidense más rico del país. Lamentablemente, sus hijos y luego los nietos no supieron preservar la fortuna. Hoy en día, no hay ni un millonario dentro de sus herederos.

Una de las razones de esta pérdida generacional de patrimonio es la falta de conocimiento de la familia en la gestión de bienes. La fortuna de una familia no se refleja solamente en los valores económicos-financieros, sino también en el capital humano-emocional (bienestar familiar), y en la tradición cultural-intelectual que posean todos y cada uno de los miembros que componen el clan.

Otra de las razones principales de pérdida de la riqueza familiar es que generalmente los descendientes no comprenden que mantener el patrimonio es un trabajo constante, lleno de dificultades y de adaptación a los cambios.

En 1982, la Revista Forbes publicó su primera lista de las 400 personas más ricas en ese momento. En 2002, 20 años después de su primera publicación, hicieron una revisión de dicho compendio y encontraron que solo 61 de esas 400 personas seguían en la lista.

Aún más sorprendente es que en 2012 solo quedaban en la lista 36 de los 400 miembros iniciales, es decir, solo un 9%. Con esto se demuestra la necesidad de contar con una organización y una gestión patrimonial eficiente, como lo acredita la familia Rockefeller mencionada anteriormente, quien después de siete generaciones mantiene la unión familiar que le permite salvaguardar su inmenso patrimonio.

Las familias de gran patrimonio deben organizar sus activos estableciendo reglas y deberes que concedan el control a sus descendientes. La solución puede consistir en dividir el dinero por partes iguales. Este paso parece sencillo, pero es arriesgado para muchos. En la práctica, preservar una fortuna requiere de comunicación y cooperación, tema difícil de lograr en cualquier organización y principalmente en una familia.

El creador de los recursos debe dar lineamientos, instrucciones claras, acerca de cómo manejar el dinero durante su vida y después de que se haya ido, tratando de guardar la integridad del patrimonio tanto como sea posible.

Frente a la complejidad de las metas se hace necesaria la implicación de una entidad externa que organice y ayude a manejar dicho patrimonio. Es allí donde entra en juego el papel del family office, que simplifica la organización y gestión patrimonial por ser una entidad especializada y que también cuenta internamente con un equipo experto en cada área, dejando tiempo y espacio a las personas claves para sus negocios propios y familiares.

Un family office está principalmente diseñado para asistir a las familias en la toma de decisiones y permite:

  • Crear estructuras corporativas y familiares que promuevan un crecimiento adecuado y organizado
  • Maximizar los rendimientos y reducir los impuestos
  • Cuidar los activos humanos e intelectuales que posee la familia
  • Difundir y consensuar una misión familiar
  • Actuar en relación a valores y tradiciones distintivas de la familia
  • Preparar anticipadamente la sucesión

Iniciar el trabajo con un family office se hace en varias etapas:

  •  El primer paso es realizar un inventario de las pertenencias de la familia (bienes inmuebles, activos, y cuentas bancarias). Se busca información sobre quién maneja pagos, contabilidad, informes de dichos bienes, entre otros.
  • Una vez realizada la evaluación global de los activos de la familia, se determina si en la toma de decisiones del manejo del patrimonio familiar existen discrepancias, sobrecargos o conflictos.
  • Luego, se analizan las necesidades de la familia a través de reuniones con los diferentes miembros para determinar cuáles son las aspiraciones y dificultades de cada uno.

La transparencia y la confidencialidad son las palabras claves que definen el trabajo de un family office. Es imprescindible establecer una relación de confianza entre ambos, proporcionando al cliente la información que le sea de utilidad.

A partir de este momento se puede diseñar un plan estratégico para el bien común, tomando en cuenta la situación actual de la familia y sus objetivos a corto, mediano y largo plazo. Consecuentemente, se toman las decisiones para cumplir con estos objetivos.

La participación de un family office, con sus respectivas herramientas, agiliza el manejo diario del patrimonio de la familia y aporta mejoras para su calidad de vida.

Son múltiples los beneficios que aporta un family office a la gestión patrimonial de una familia, entre ellos:

Simplifica la reorganización de los bienes inmuebles, la gestión de los activos financieros, inmobiliarios y de capital privado.

Integra a diversos profesionales expertos (banqueros, agentes de bienes raíces, empresas de gestión, etc.) para garantizar una coordinación de las decisiones y asegurar el cumplimiento de los objetivos definidos.

Estructura la parte legal y fiscal de los activos, disponiendo de abogados, notarios e ingenieros patrimoniales para identificar las mejores configuraciones y luego mantener una organización óptima en el entorno cambiante.

Ayuda a la planificación de las relaciones futuras de la familia, apoyándolos en su gobierno corporativo.

Desarrolla un plan de inversión, tras un análisis de la situación y perfil del cliente, para tratar de alcanzar los objetivos financieros y vitales, logrando con ello el equilibrio de sus recursos y necesidades futuras.

Permite tener acceso a inversiones alternativas como private equity y fondos alternativos.

Es evidente que existen numerosas ventajas al resguardar sus bienes y lazos familiares, contando en cada momento con el apoyo de una entidad íntegra, constituida con la finalidad de ofrecer a clientes un servicio independiente, personalizado y con el objetivo principal de velar por la seguridad del patrimonio de aquellos quienes confían en ella.

 

Regis Kisvel
Client Relationship Manager – Founding Partner

Para Mayor Información:
info@kb-familyoffice.com

 

Septiembre, 2018

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